La enseñanza de Jesús, expresada en lenguaje figurado, reveló la necesidad de una mayor iluminación por parte del Espíritu Santo.
Jesús dejó a sus discípulos un tesoro de valiosa información que requería enseñanzas adicionales del Espíritu Santo para ser comprendida. El «lenguaje figurado» que nuestro Señor empleó soberanamente estaba compuesto de muchas afirmaciones veladas pero directas, cargadas de profundo significado. Incluso los seguidores más cercanos de Cristo, al escucharlo por primera vez, a menudo solo comprendían lo básico de sus enseñanzas.
Jesús utilizó diversas declaraciones veladas cuyo significado más profundo no se reveló hasta que el Espíritu Santo les dio a los creyentes una comprensión especial. Una de ellas es Juan 2:19: «Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré». La verdad que Jesús enseñaba —su muerte y resurrección— se hizo más clara posteriormente. Juan 6:53-58 habla de comer la carne de Jesús y beber su sangre. Muchos judíos interpretaron esta enseñanza literalmente y no comprendieron que Jesús se refería a la comunión íntima y espiritual de los creyentes con Él.
Además de estas y otras expresiones figuradas (véase Juan 6:35; 8:12), el Señor sabía que sus discípulos no comprenderían ciertas verdades de inmediato (Juan 16:12). Eran espiritualmente ignorantes e incapaces de comprender todas las enseñanzas antes de la muerte de Cristo. Pero una vez que Él murió y resucitó, y vino el Espíritu Santo, comprenderían la enseñanza de Jesús acerca de su relación con el Padre, como lo indica el final del versículo de hoy.
Cuando Cristo usaba lenguaje figurado, lo hacía con la claridad suficiente para que tuviera sentido, pero a la vez con el suficiente misterio para que el Espíritu pudiera revelar verdades más profundas más adelante. Tener acceso a esa verdad revelada es el bendito privilegio que tenemos hoy, gracias al Espíritu Santo que mora en nosotros y que ha venido como nuestro maestro, tal como Jesús prometió en Juan 14:26 y 16:13. Debemos aprovechar al máximo la enseñanza del Espíritu cada vez que escuchamos la Palabra explicada, la leemos o la estudiamos por nuestra cuenta.
Sugerencias para la oración
Cuando estudies la Palabra, pídele al Señor y a su Espíritu que te ayuden a ver más allá de la superficie y a comprender la mayor cantidad posible de verdad bíblica.
Para un estudio más profundo
Lee Juan 6:32-58.
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